La Mosca Blanca

Además de los problemas que puedan tener nuestros geranios por haberlos situado en un emplazamiento equivocado (falta de luz, heladas, etc.) o por errores de cultivo (exceso de riego, carencia de nutrientes...), por si fuera poco, una de las plantas favoritas para tener en los hogares, puede sufrir, además, un sinfín de plagas y enfermedades tales como pulgones, orugas o la temida mosca blanca. Luchar contra la mosca blanca es verdaderamente desesperante porque el sentimiento de impotencia invade al ver que prácticamente, este insecto siempre vuelve.

La mosca blanca mide unos tres milímetros y al igual que pulgones y cochinillas, clava su pico en las hojas del geranio y chupa su savia. Tienen aproximadamente cuatro generaciones al año (en invernadero esta cifra aumenta hasta diez, de ahí su peligrosidad) y los adultos hacen la puesta de huevos en el envés de las hojas; de ellos salen las larvas y se quedan a vivir allí, en el envés. Invaden el cultivo desde el comienzo, realizando las puestas diariamente, generalmente en círculo, situándose principalmente en brotes y hojas tiernas. Cuando se agitan las plantas se puede ver volar una nubecilla de pequeñas mosquitas blancas. Ésta será, sin duda, una de las llamadas de alerta que observaremos más claramente en nuestros geranios. Sin embargo, hay más síntomas que consisten, sobre todo, en el amarilleamiento de las hojas, se decoloran y más adelante, se secan y se caen. Así mismo, se recubren con una sustancia pegajosa y brillante que es la melaza que excretan los propios insectos. Además sobre esta melaza se asienta el hongo llamado Negrilla.

El daño lo producen tanto las larvas como los adultos chupando savia. Esto origina una pérdida de vigor de la planta, puesto que está sufriendo daños en sus hojas y dando mal aspecto estético. Las hojas quedan ennegrecidas y disminuída su función fotosintética.

Pero en cualquier caso, al Profesor Gardenius lo que más le interesa, además del control y la prevención, es sanar nuestras plantas. Y para ello en este caso recomienda limpiar de malas hierbas el jardín para que la mosca blanca no se refugie en ellas ni pueda, bajo ningún concepto, expandirse y contagiar a otras ‘compañeras’.

También es importante tratar las plantas con productos de control de plagas en cuanto se observen los primeros síntomas. Para esto el Profesor Gardenius recomienda pulverizar las hojas con el Insecticida Polivalente – Confidor de Bayer Garden; gracias a su especial formulación, el principio activo se distribuye mediante la savia por toda la planta, protegiendo de este modo todas las partes de la misma.

¿Hay algo mejor que curar a las plantas afectadas? Seguramente sí. Evitar que las sanas puedan caer bajo las ‘alas blancas’ de esta indeseada mosca. Con este fin, Bayer Garden propone el Tratamiento Combinado – Provado PIN; unas tabletas que se insertan en el sustrato manteniendo la planta protegida ante ataques de insectos al tiempo que le aporta nutrientes esenciales.

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